Rehabilitarse

Estudio de la transformación.
De la serie Gravedad propia, 2016. Gif

Entrevista a Ana García por Tania Puente

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Tania Puente: Ana, tus últimas producciones: Foot Drop (2015) y Gravedad propia (2016), refieren directamente a ti. La primera es como has mencionado, una observación del cuerpo sin su presencia explícita. Su aparición se da a través de sus efectos e improntas en un objeto. De alguna manera, los elementos presentes en esta obra constatan la ausencia de una agente. ¿Qué ocurre con la presencia de aquella fantasma, algo de lo cual no hablas explícitamente pero aparece y desaparece en esta serie?

Ana García: La razón principal por la que no está el cuerpo en Foot Drop es para eliminar el morbo que muchas veces genera el exponer un cuerpo diferente a los estándares o ideales.

La mayoría de ellas determinada por asuntos religiosos o médicos, así como miedo y curiosidad por saber cómo es un cuerpo distinto al propio o a aquellos que identificamos como la norma.

Mostrar un cuerpo otro, abre muchas lecturas.

De la serie Foot Drop, 2016. Fotografía digital

Mi interés en esta serie de no presentar el cuerpo tal cual, sino otros objetos que estuvieron en contacto con él, radica en activar otras interpretaciones. No busco impresionar con una imagen casi pornográfica que la gente pueda consumir sin cuestionar. Quiero que cuando alguien la vea, imagine cómo es ese cuerpo, aquel que produjo que tal o cual objeto terminara por su uso y contacto, de cierta forma.

Por ejemplo, podemos ver cómo estos objetos están hechos para ciertos cuerpos y cómo se deforman o se usan de otras maneras cuando entran en contacto con cuerpos para los que no estaban destinados.

Quitar el cuerpo visualmente hace que prestemos más atención en cómo éste se relaciona con las cosas y cómo éstas se relacionan con el cuerpo.

Hay otra cuestión que me interesa señalar de Foot Drop. Primero muestras los tenis rotos, erosionados por todos los pasos que han dado. Después, los recubres de manera casi ritual para que se hagan más resistentes. Aparece simbólicamente, entonces, una mano que con cuidado los cauteriza y fortalece. De esta acción no hay registro sino otro tipo de solución formal. ¿Puedes platicarnos más del por qué incluir o no ciertos gestos?

La narrativa de este proyecto pretende ser un caso clínico-médico. Investigué y seguí los pasos de ciertos casos clínicos y los apliqué a mi propio proceso, con los tenis. Primero los registré y analicé, intentando diagnosticarlos. Por eso también las radiografías y moldes de yeso componen este proyecto. Después los intervine como una acción simbólica, los operé y diseccioné para encontrar lo que contenían. El siguiente paso estuvo enfocado en curarlos o rehabilitarlos. Les inserté puntas metálicas, como si se tratara de una prótesis que protege y reemplaza a un miembro faltante. El proyecto tiene ya dos años y cuando lo realicé ésa fue la idea.

En la actualidad me encuentro en contra de la idea de rehabilitar.

Contra la rehabilitación, 2017. Fragmento de fanzine

Está muy presente en tus intereses artísticos el repensar la construcción social del cuerpo enfermo o discapacitado. Incluso, en un post de Instagram muestras una imagen con la consigna “Contra la rehabilitación”, y escribes: “[la] resistencia a la idea de inclusión e invisibilización de cuerpos no normativos y cómo [la rehabilitación] es una construcción unilateral que no nace del propio cuerpo que la padece”. En ese sentido, ¿piensas que Gravedad propia presenta otra postura?

Yo creo que sí, pero también siento que no fui tan consciente de ello sino hasta el final del proyecto.

¿Cómo fue que te diste cuenta que ibas cambiando de postura o que tratabas de articular esta nueva posición?

Gravedad propia está basada en La nebulosa de Andrómeda, una novela de ciencia ficción rusa de la década de 1950. La historia que me interesa en particular es la de la astronauta Niza Krit.

En una misión espacial es atacada por un alien y su sistema nervioso queda paralizado.

De la serie Gravedad propia, 2016. Ilustración digital


Ilustración de Milan Kopřiva para La nebulosa de Andrómeda de Ivan Yefremov, editada en 1968.

El resto de la tripulación tiene que someter su cuerpo a un procedimiento que lo conservará durante todo el viaje hasta que regresen a la Tierra. Una vez ahí, internan a Niza Krit en un hospital súper tecnológico y logran despertar su sistema nervioso.

Primero quería usar fragmentos del texto y hacer un libro de artista, en el que interviniera el texto original con fotografías. Gracias a los diálogos e intercambios dentro del Seminario de Producción Fotográfica del Centro de la Imagen pude separarme de esta ilustración que buscaba hacer entonces, y pensé otras formas narrativas y de producción. Por ejemplo, fue la primera vez que hice video. Ahora estoy siguiendo más ese camino. Durante el proceso, me entró mucho la duda de por qué tenía que terminar en rehabilitación.

En mi trabajo anterior había hecho justo eso, pero esta vez decidí cambiar el final de la historia, reemplazar la rehabilitación por un estudio de ese cuerpo transformado.

¿Por qué querría seguir rehabilitando un cuerpo que no se puede rehabilitar?

De la serie Gravedad propia, 2016. Gif

Me comentas que recién comienzas a trabajar con video. Pero no solamente a manera de registro, sino involucrando tu cuerpo con el medio. ¿Cómo ha sido esta experiencia de poner el cuerpo?

Al principio fue una experiencia un poco complicada porque me rehusaba a ponerlo. Creo que cuando aparece el cuerpo, tiene que ser de una forma bastante sencilla pero contundente. Hay dos etapas de presentarlo en este proyecto: una que coincide con el registro que hace la astronauta para alguien más y otra cuando está registrando para sí misma. Ahí puedo ver la diferencia de lo que hay en el fondo. En las primeras fotos, que son los registros de dispositivos de la nave y donde explora el paisaje, su cuerpo no es protagonista de nada. Sólo es un registro de que ella estuvo ahí, ¿no? Es una prueba.

¿O su cuerpo sería el vehículo? Con el gran traje de astronauta, son sus pasos y movimientos los que la van guiando en esta misión de exploración.

Eso sí, pero también fue un poco difícil esta parte del proyecto porque en estas primeras fotos, de acuerdo con la narrativa, ella aún no había sido atacada, por lo que debía tener todavía un cuerpo normativo. Ese era un problema para mí, al hacer las fotos y videos, porque me estaba esforzando mucho para que no se notara mi corporalidad. Después, cuando ya tenía que ser evidente mi cuerpo otro, no estaba tan preocupada por estabilizar la cámara o por las posiciones de mi cuerpo en las fotografías.

De la serie Gravedad propia, 2016. Gif

Durante la realización de Gravedad propia, me di cuenta de cómo estoy muy determinada por la construcción que he hecho durante toda mi vida sobre mi propio cuerpo. Por ejemplo, yo hacía una foto y para mí era evidente la diferencia: era un cuerpo raro que tenía un problema que sería visible para cualquier persona que observara la imagen. Pero cuando le mostraba la foto a alguien más, no encontraban eso que yo percibía.

Sin darme cuenta, la sigo perpetuando un poco. Cuando inicié el proyecto, no era aún muy consciente de mi postura sobre mi cuerpo.

Esta hipersensibilidad que tengo sobre mi cuerpo, a veces refuerza involuntariamente la noción de rehabilitar.

En Gravedad propia encuentro dos tipos de miradas. La primera de ellas es la de Niza Krit sobre el paisaje, un registro personal. La segunda es aquella implicada en el video de pruebas antropométricas de equilibrio. ¿Quién mira a la astronauta? ¿De dónde proviene esta mirada normativa, aquella que califica a la protagonista como no apta?

Dentro de la narrativa, esas pruebas las está haciendo ella misma, considerando que las pruebas antropométricas son practicadas a todos los astronautas para asegurar que sus cuerpos cuenten con las condiciones físicas suficientes para sobrevivir en el espacio. Cuando Niza Krit partió a su misión, tenía un cuerpo con esas características. Pero después del accidente y al realizarse las pruebas con dispositivos de la nave, fabricados por cuerpos normativos para cuerpos normativos, obtiene un resultado que marca un error de reconocimiento.

En este video y por ese diagnóstico chocan dos miradas, la exterior con la interior.

Pruebas de movimiento. De la serie Gravedad propia, 2016. Video de 3:30 min.
Link: https://vimeo.com/200432865

Ya no hay correspondencia entre su cuerpo transformado y el cuerpo con el que partió de la Tierra.

La narrativa culmina con la desaparición, lo que queda es el registro. Me gustaría que pudiéramos platicar acerca de la figura del desaparecido. Entiendo que cambias el relato y alteras el final normativo, pero ¿desaparecerla? ¿Bajo qué términos?

Viéndolo a distancia, tiene mucho sentido que la narrativa haya terminado con su desaparición. Lo que yo buscaba era cuestionar el ideal de que la historia terminara con un proceso de rehabilitación.

Si bien pretenden darles visibilidad, a fin de cuentas emplean medios sumamente asistencialistas que intentan compensar a aquellas corporalidades para que logren adaptarse al sistema. Esta operación termina por invisibilizarlos. En ese sentido, ahora puedo darle esta lectura a la desaparición.

Opté por la exageración, por su desaparición total. Esto enfatiza la invisibilidad que sufren este tipo de cuerpos dentro de discursos de inclusión y rehabilitación.

De la serie Gravedad propia, 2016. Instalación

Me gusta pensar en tu protagonista como una rebelde, una fugitiva de lo que debería de ser su destino, es decir, de la rehabilitación. Su desaparición es un acto de resistencia.

Resistencia, me gusta mucho esa palabra.

De la serie Gravedad propia, 2016. Fotografía digital


De la serie Gravedad propia, 2016. Fotografía digital

En el texto curatorial de la muestra Códigos de convivencia, tu producción y en específico tu pieza Gravedad propia, están situadas entre el la noción de “cuerpo” y “alteridad”. ¿Qué piensas de estar ubicada en ese cruce de miradas?

… tal vez me gustaría estar un poco más en el centro de esto. De todos modos, el que vean mi trabajo como un puente entre la alteridad y todo lo demás, es bastante cercano a lo que busco hacer. Estoy bastante satisfecha con esa posición, la cual va mutando y volviéndose más crítica. Últimamente he leído un poco más sobre teoría de la discapacidad, me interesan mucho sus cruces con el feminismo y con la teoría queer, porque en realidad son cuerpos que están sujetos a muchas normativas parecidas. Todas estas cosas nuevas de las que ahora me doy cuenta, provienen de estar ubicada en aquella posición.

Me gusta esa posición de unión, pero me siento más identificada con la “denuncia” y “resistencia”

¿En qué estás trabajando ahora?

En un fanzine compuesto por dos tomos. Es una compilación de comentarios de un video que encontré en YouTube sobre modelos raros. Así se llamaba el video, pero en realidad son modelos como una chica que tiene síndrome de Down, otra que tiene vitiligo, un afroamericano albino. Son modelos que tienen alguna condición corporal no normativa o que no se ve usualmente en las imágenes de la industria de la moda. Si bien el video tiene un discurso equivocado, lo que me interesa son los comentarios. La mayoría de ellos son súper discriminatorios, de lástima y odio. También hay otros de gente que menciona compartir esas mismas condiciones en su cuerpo, afirmando que el ver esos modelos les hace sentirse mejor, o que les gusta que ellos también puedan ser representados en espacios que normalmente están llenos de cuerpos blancos y con medidas perfectas.

Hice una selección de los comentarios, en uno de los tomos están los comentarios positivos y en el otro los negativos.

This Video Is So Inaccurate, 2017. Fragmente de fanzine

Intenté clasificarlos por tema: belleza y fealdad, inclusión y corrección política, etcétera.

Lo que me interesa de este fanzine no es tanto cuestionar el video en sí, sino los comentarios, la reacción de las personas cuando les cambias la representación que están acostumbradas a consumir.

This Video Is So Inaccurate, 2017. Fragmente de fanzine



Tania Puente
Ciudad de México, 1988
Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina

Investigadora y crítica de arte. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM. Actualmente cursa la maestría en Curaduría en la UNTRED, Buenos Aires, Argentina. Ha colaborado en diversas publicaciones como GASTV, Código, Tierra Adentro y Daily Serving.

Ana García
Yucatán, 1991
Vive y trabaja en el Estado de México

Estudió Artes Visuales en la Factultad de Artes y Diseño de la UNAM. Cursó el Seminario de Producción Fotográfica 2016 del Centro de la Imagen. Ha participado en distintas exposiciones colectivas en la Galería Autónoma de la FAD-UNAM, Centro Cultural Casa Talavera, Centro de la Imagen, en la Ciudad de México, y la Bargehouse Oxo Tower en Londres.

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