Mímesis con lo otro digital

Entrevista a Mario Belta y César González-Aguirre por César Cortés

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Los emojis que acompañan las preguntas del entrevistador, han sido diseñados por César Cortés para fines de la entrevista. Los emojis que acompañan el resto del diálogo, fueron diseñados por Mario Belta para PICS.

César Cortés Vega: Inspeccionar los motivos por los que continúan ciertos atavismos en la manera en cómo concebimos la relación palabra-imagen, no parece cosa fácil. El miedo es una de las constantes más claras pues hace que muchos de nosotros se mantengan dentro de un perímetro de seguridad conveniente y convencional.

Existe un conservadurismo que considera a la producción artística ajena a procesos relacionados con una evolución de orden técnico y perceptivo.

Los emojis pueden dar señales precisas al respecto. Al encontrarse en una periferia, pueden percibirse como un “arte menor” o bien, como una especie de “arte aplicado” a nuevas necesidades de vinculación tecnológica en función a algo ya dado.

¿Cómo ven el lugar que ocupa la creatividad en este nuevo tipo de formato visual, como los emojis?

Mario Belta: Es muy interesante cómo podemos comunicarnos visualmente a través de iconos. El diálogo entre usuarios y emojis sucede actualmente a través de una red digital compuesta de distintas redes sociales y dispositivos.

El Internet es un explorador. Ahí todxs somos navegantes y buscadores.

Podemos cruzarnos en varios puntos, cambiar de dirección o encontrarnos de forma inesperada. Algo que, por ejemplo, sucede en el Metro y su sistema de líneas. En el caso de la web, contamos con otro tipo de umbrales.

César González-Aguirre: Como parte de una infraestructura asociada a nuestra modernidad, el Metro ha permitido un sinfín de interacciones y encuentros donde juega el azar, el tiempo y la rutina. Como viajeros podemos identificar cada estación con un símbolo y así guiar nuestro destino. La infraestructura digital por su parte, permite otras formas de reencontranos con otros, con diversos tiempos y situaciones dentro de la web.

Los emojis pueden ser guías de navegación.

El lenguaje de los emojis se encuentra inmerso en una cultura visual amplia, donde conviven diferentes tiempos y formas procedentes del arte contemporáneo, la publicidad, el cómic, el diseño gráfico, la configuración gráfica del diario impreso, la nota roja y otro gran número de influencias.

Para PICS decidimos imaginar un grupo de emojis que dialogaran y vincularan imágenes asociadas al ámbito de la fotografía producida desde México. Una imagen fotográfica en la red puede ser distinguida como artística por un grupo específico, y pasar como propaganda por otro sector. También puede ser interpretada como el anuncio de un producto o la denuncia en una nota periodística.

Lo que define a las imágenes es su contexto, y, en este caso, los emojis lo construyen.

Aquí los emojis están enlazados al diseño de la plataforma y su interfaz. Este conjunto funciona como una red que relaciona a una comunidad y sus contenidos.

En el espacio digital, las identidades y etiquetas se diluyen cada vez más. Mientras que un museo, una galería, una subasta o un pabellón determina sus contenidos, la red los muta. Hay imágenes de pinturas occidentales que han sido integradas como parte de un anuncio comercial, que a su vez ha sido apropiado como herramienta de denuncia por un artista contemporáneo, a la que posteriormente un usuario anónimo convierte en meme.

Canek Zapata. Futurama, 2017. Poema y collage digital.

Los espacios tradicionales del arte están asociados al silencio, en cambio…

Los digitales se encuentran inmersos en el ruido.

Los emojis forman parte de este ruido visual, son estridentes en su forma y al mismo tiempo funcionan como filtros y condensadores de información. Algo necesario ante la Big Data.

Los emojis son aparatos de digestión y a la vez una suerte de órganos polisémicos.

En este caso, es posible que por su ambigüedad cercana a lo subjetivo se encuentren entre un lenguaje artístico y uno comunicativo.

Mario, para PICS realizaste emojis específicos con el fin de ordenar de un modo no convencional el trabajo de distintos fotógrafos. Es una especie de subcategorización de ciertas constantes donde la gran categoría es la imagen.

Imagino que trabajaron en equipo para definir los conceptos vinculados a las imágenes. Se trata de la conjunción y del acuerdo sobre subjetividades que se mezclan para delimitar algo que parece inasible; un modo de hacer milenario que los humanos hemos usado para acotar los límites de lo que llamamos “realidad”.

La configuración de la imagen es uno de los pasos más importantes para concretar esto, pues hay en ello una responsabilidad con el signo, en tanto deviene significado al ser concebido desde formas específicas: a veces un gorila con un cuerno de unicornio —en el caso de la clasificación ‘Ficción’—, pero otras una nube pequeña dentro de otra más grande —en el caso de‘Apropiación’. ¿Cómo fue el proceso? ¿Qué implicó este trabajo?

El proceso empezó con una invitación por parte del editor del proyecto. Se trataba de diseñar un grupo de iconos que simplificara cierto vocabulario asociado a la foto para relacionarlo con contenidos y autores. Los emojis comparten la estética de mi trabajo personal, en el cual uso las herramientas que hay en los programas de edición digital.

Exploro cómo el cuerpo físico puede transformarse en avatares digitales.

Imagen de la serie Desfiguración-Refiguración (1998) de Orlan, con el emoji “emoji” diseñado por César Cortés Vega.

Esta transmutación de la materia se ve en mi trabajo a través del cruce visual entre lo cosmético, la cultura drag y la ciencia ficción.

Durante el periodo de colaboración, el editor y yo nos comunicamos digitalmente a través de imágenes y conceptos para intuir la forma que podían tener los emojis. Sus referencias son variadas. Fue un proceso de ir construyendo una especie de collage: a pedazos y recubriendo formas.


Con este grupo de iconos interactuamos con dos capas visuales: una ligada sobre todo a la historia de imágenes heredadas por la pintura metafísica y surrealista, y otra vinculada al imaginario procedente de los videojuegos, como Mario Bros.



Estos emojis son travestis.



Estos se nutrieron tanto de figuras precolombinas como de iconos construidos a partir de las luchas sociales en el mundo. Algunos también tuvieron su origen en ciertos trabajos fotográficos que hacen énfasis en la ficción, como la obra de Carlos Jurado y Joan Fontcuberta.

Los emojis comprenden desde temáticas recurrentes en las artes visuales hasta estrategias conceptuales y técnicas de quehaceres centrados en la fotografía. Como usuario puedes identificar y vincular diversos procedimientos artísticos o bien, relacionarlos desde distintos usos críticos.

Debemos preguntarnos, qué es lo que tras la caída de las grandes ideologías del siglo XX, nos sigue manteniendo apacibles frente al desastre. Posiblemente una respuesta gire alrededor del uso de las imágenes, aún clasificadas en su mayoría bajo usos convencionales.

Existe cierta resistencia a asumir su uso desde formas disidentes para emplearlas bajo nuevos formatos. Una vez más me refiero al emoji: aquella mezcla entre carácter e imagen que ha tomado por asalto los usos textuales antes ocupados por una pureza tipográfica. En este sentido, considero que se trata de la irrupción a una especie de limpieza “racial” presente en la representación textual. De origen bastardo, en tanto han sido paridos por el mercado, los emojis han comenzado a ser utilizados con cierta independencia a sus canales de origen. Ahora muestran su irreverencia.

¿Cómo lo ven? ¿Han discutido con los artistas reunidos en PICS al respecto?

Hay varixs artistas dentro de PICS que me inspiran. Imagino que mi trabajo dialoga con las imágenes de nuestro tiempo y con personas cercanas a mi edad y contexto.



Los emojis han estado asociados a un fin comunicativo y de entretenimiento.



Decidimos que para PICS estos iconos tuvieran una libertad creativa más amplia, menos directa y con más capas para interpretarlos.

Revisando a los autores que están en esta plataforma, veo que mi estética dialoga con la de Biophillick, por ejemplo. Ambos tenemos un interés por el universo simbólico de lo femenino y lo andrógino, además de que su trabajo está vivo por el cruce de diferentes medios que se comunican, va de la música y la foto al performance.

La vida de los emojis también sucede en la intersección de medios diversos. Son ellos quienes interconectan una foto con un texto, a un autor con otro, a una referencia visual o histórica con una serie fotográfica, a un emoji con un autorretrato.

Autorretrato de Biophillick y emojis, como guías de interpretación de la imagen.

En los medios artísticos de México se han dado proyectos como los Poemojis, donde se combinan los emojis de Unicode para formular poemas visuales de uso cotidiano. También se ha explorado el uso del meme como elemento crítico en el proyecto Capitalismo amarillo. Los emojis de PICS hacen uso de estrategias artísticas para apropiarse de un lenguaje ya existente.



La apropiación e intromisión son estrategias necesarias.



Esto como respuesta ante los contenidos corporativos que marcan nuestras formas de comunicarnos.

Lo que resulte de aquella apropiación cultural puede responder a necesidades y deseos propios de ciertas comunidades. En PICS, los emojis tienen algo de pop y chillante, por el interés que buscamos en un uso abierto y de utilización común. También mantienen una visualidad metafísica y surrealista, que busca detonar en lxs usuarios una dimensión subjetiva con respecto a un concepto.

Con los emojis y demás imágenes generadas en contextos electrónicos, estamos frente a la posibilidad de apropiarnos de ciertos usos del lenguaje. Si bien somos partícipes del uso banal de los textos y las imágenes, también nos encontramos ante nuevas vías de interpretación. Habrá que recordar experimentos literarios como los de Ezra Pound o Henry Michaux, quienes usaron los ideogramas chinos como medio. Pound, al interpretar un texto crítico sobre la escritura china de Ernesto Fenellosa, desarrolló lo que llamaba un “método ideogramático”, una técnica que yuxtapone “detalles luminosos” que al ser colocados unos con otros disparan intuiciones a contracorriente de formulaciones sistemáticas. Con este método, Pound combinaba desde relatos breves hasta imágenes, lo cual generaba contenidos múltiples, más ricos en su diversidad que el mero lenguaje textual. De manera que en lugar de recortar las posibilidades, el lenguaje escrito las amplía. Algo parecido sucede con los emojis. Si bien hay algunos que remiten a ideas muy acotadas, están las posibilidades infinitas que dan sus combinaciones. Y a la vez, las alternativas que hay para crear otros tantos que refieran a ideas más específicas.

¿Creen que con cierto tipo de proyectos, como es el caso de PICS, se están reformulando los términos y el contexto en el que operan las imágenes?

Hoy las imágenes existen junto a aquello que antes sólo representaban.



Un emoji puede reunir en un icono la mezcla entre un objeto, un animal y una persona.

Estos emojis son avatares mestizos y también combinaciones entre diferentes tiempos, razas y especies.

En mi trabajo personal, imagino a través de lo digital cómo puede mi cuerpo ser otros cuerpos. He estado combinando a un imaginario relacionado a la pintura metafísica con uno vinculado a la estética de lo drag.

En los emojis podemos intuir cómo ciertas formas pueden mutar entre sí. Se puede hacer evidente que un ojo es una cámara, que a su vez puede ser interpretado como arma.



Este proceso permite transparentar el mecanismo de ciertas prácticas en nuestra cultura…



… e intuir que los aparatos fotográficos tienen múltiples usos sociales, como el artístico o el militar.

Los emojis son cotidianos para una mayoría de gente que comparte un contexto urbano o medianamente desarrollado. Los emojis viven en las pantallas digitales, a diferencia de otros formatos artísticos cuya materialidad física se encuentra dentro de espacios como el museo. Como herramientas visuales, podemos hacer uso de ellos y transformarlos en herramientas críticas que generen conocimiento, interrogantes o dudas.

Su apariencia tiene algo de relación con el imaginario de lo metafísico, y su uso con el metadato.

Actualmente reclaman más presencia al ser parte de una sociedad hipervisual.

Quizá para algunos sea duro afirmar, luego de un descrédito creciente por ideas críticas de la modernidad, el resquebrajamiento de la cultura. Baudrillard apunta que la crisis de la representación está vinculada a un sistema de significación de los objetos. Este filósofo de la desesperanza teórica señalaba a sociedades, como la norteamericana, como productoras de imágenes de circulación ininterrumpida, "indiferentes a sus propios mensajes".

En este sentido, pienso que los emojis son como la gran mayoría de las imágenes surgidas en lo contemporáneo, armas de doble filo. Por un lado, surgen como producto de un mercado que trasciende sus propios límites; y por otro, indican un campo de batalla —quizá efímero— en el terreno de las representaciones.

¿Cuáles creen que sean algunas constantes en esta lucha por la hegemonía y el usufructo de las imágenes?

La búsqueda por lo común.



El intento porque las imágenes sean parte de una creatividad común para el uso y circulación libres. Esto implica poner en práctica lo lúdico que existe en nosotrxs, donde quien está en posibilidad de hacerlo, pueda asumir un rol creativo. Por esta posibilidad se tiene que luchar.



No a las firmas ni a la autoría.



La firma de un autor ha acompañado al arte desde el Renacimiento.



Los emojis provienen de un diseño colectivo, no poseen firma dentro de su superficie.



Cuando una imagen es subida a la red, es posible que sea reutilizada, mutilada, apropiada, transformada, guardada.

Sí a la rareza y a lo anormal.

La web nos presenta muchas imágenes, en su mayoría, repetitivas, publicitarias, que buscan un consumo económico. No hay tanta extrañeza visual en la red digital, como curiosamente en ocasiones sigue existiendo en espacios como el museo.

Los emojis nos permiten comunicar y establecer un consenso de significado entre varios usuarios con respecto a un contenido, y a la vez producen extrañeza en la relación que se establece con un concepto. Su materialidad plana y digital permite usos menos normados que otras artes, cuya distancia y respeto por la imagen es un requisito en el diálogo.



¿Cómo pensar localmente e imaginarnos a nosotros mismos como diferentes dentro de un gran todo?



Actualmente facebook, tuíter y otras redes sociales generan temas de interés efímeros y cambiantes; llevan a personas diariamente a la fama y luego al olvido. Los emojis de Unicode han sido de gran utilidad para simplificar pensamientos y estados de ánimo, con un uso que se ha centrado en la comunicación como consumo y entretenimiento.

Nos preguntamos, cómo pensar otros emojis que respondan localmente a imaginarios globales.



Sí a lo escurridizo.



Actualmente la producción y consumos culturales de la fotografía se han diversificado gracias a la tecnología y a su cualidad multirreproducible. En el caso de la esfera artística, ésta continúa operando en su mayoría dentro del ámbito del mercado y el coleccionismo. Bajo estos parámteros, su capacidad por multiplicarse está asociada paradójicamente a su escasez.

Contrariamente, un emoji escapa a este panorama por acercarse al lenguaje de la comunicación visual (aún menospreciado dentro del ámbito artístico) y al tener como hábitat la web. Su existencia no depende de un estatuto de propiedad.

Llegamos a un momento donde todo lo que tiene un poco de relevancia para un grupo de personas, se convierte en tendencia. En ocasiones para fines de lucro.

¿Por qué no podemos pensar el lugar de la creación para fines colectivos, y en otras formas de ir creando nuestros intereses y deseos?

Los emojis han sido empleados para diversas compañías, en su mayoría de telefonía o de interacción en redes digitales. En nuestro caso y sin tener una prisa comercial, pudimos explorar con la forma emoji, e ir detectando cómo se le puede dar otros usos.

Otra cuestión interesante es la naturaleza de aquellas conductas que intentan conservar el uso de las imágenes. Quizá como consecuencia siniestra de todo esto, está el miedo agresivo y canónico de personajes como Avelina Lésper, quien no logra comprender del todo un simulacro en la cultura, que intenta mantener ciertos privilegios de la representación.

¿Qué es una imagen sin aquel que la mira?

Para Didi-Huberman, parafraseando a Joyce, será justo aquello que nos mira y donde el mirón ejerce su deseo mediante el acto de ver. Es también, “dar a ver es siempre inquietar el ver, en su acto, en su sujeto. Ver es siempre una operación de sujeto, por lo tanto una operación hendida, inquieta, agitada, abierta”.

¿El emoji funciona en PICS como una especie de puerta para otros recorridos en el orden del mirar?

El emoji puede ser una etiqueta.



Nos permite clasificar y digerir de entre mucho que hay en la red.



Es un condensador.



Permite crear nuevas cosas a partir de las ya existentes y así generar relaciones inesperadas.



Puede ser un instrumento de denuncia.



#🌎Manchi 🎶Beck

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Como ejemplo está un emoji de World Manchi, que se sumó a #prayforistanbul, un hashtag originado a partir del atentado terrorista en Turquía, en 2016, y a #BlackLivesMatter, creado luego de que policías norteamericanos blancos atacaron a personas de color.



Es una síntesis visual.



Reúne en un icono varios conceptos e imágenes. Así como antes hacíamos resúmenes con enunciados cortos, diagramas, esquemas o tablas, ahora podemos sintetizar la información desde la forma del emoji.

El emoji es mutante.

¿Qué nos dice un emoji como vehículo de posibilidad, de estar en medio de prácticas visuales híbridas, y de estar entrecruzado con otras especies?



Los emojis reflexionan en torno al mirar. Estos iconos nos permiten visualizar lo que viene, imaginar posibilidades de mimetizarnos con otrxs individuos, formas, objetos e incluso contextos. Fondo y forma entremezclados.



César Cortés Vega
Ciudad de México
Vive y trabaja en la Ciudad de México

Escritor y artista visual. Algunos de sus libros publicados son Poetas esclavos, máquinas soberanas (ensayo, Centro de Cultura Digital), Tanuki y las ranas (novela, Librosampleados); Arx poética (poesía, Editorial Literal); Abandona Silicia (novela, Amphibia editorial); o Periferias y mentiras. Textos sobre arte, banalidad y cultura (ensayo, Fomento Cultura Ecatepac) o Reven (XX Premio Interamericano de Poesía Navachiste 2012). Ha presentado obra visual en México, España, Dinamarca, Irlanda, Japón y Ecuador. Algunos de sus proyectos expositivos son: Tlazolli: implementos de arqueología irregular o FNLP / Archivo de intuición y desastre. En 2018-19 desarrollará el encuentro de curadurías colectivas Dossier; encuentros colaborativos. Coordina la publicación Cinocéfalo. Es director editorial de Telecápita.

cesarcortesvega.com

Mario Belta
Sinaloa, 1996
Vive y trabaja entre Ciudad de México y Culiacán

Su trabajo aborda la noción de feminidad a través de avatares virtuales. En las ilustraciones digitales que realiza, mezcla el imaginario cosmético asociado a la figura de la buchona, con una estética asociada a la cultura drag, la ciencia ficción y los medios masivos de comunicación.

instagram.com/mariobelta

César González - Aguirre
Ciudad de México, 1990
Vive y trabaja en la Ciudad de México

Estudió Artes Visuales en la Universidad de las Américas Puebla. Ha trabajado como investigador para la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC), el Museo Robert Brady y el Museo del Palacio de Bellas Artes. Actualmente es curador del Centro de la Imagen, en donde ha desarrollado las exposiciones Moléculas de mundo. Carlos Jurado, Bestias rubias y recientemente la colectiva Vitamina A. Nueva generación de fotógrafas en México.