Gisela, 2015

Deseos de estar con

Conversación entre Judith Romero y Óscar Sánchez

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Con la intención de abrir puentes entre autores de diferentes trayectorias, generar memoria y detonar complicidades, invitamos a Judith Romero y Óscar Sánchez a conversar acerca de dos de sus proyectos que expanden el concepto de familia.

Vivimos un momento en el que la sociedad se transforma pero también retrocede. Esta conversación busca sumarse a los deseos por pensar familias no tradicionales, así como repensar el ser mujer y las decisiones sobre el cuerpo propio.

Judith Romero: Otras mujeres parte del retrato de mujeres que han decidido no tener hijos y cuyo rango de edad actualmente va de los 34 años en adelante. Encontrarnos entre nosotras ha sido complejo porque es un tema aún invisibilizado. Existen mujeres que no tienen hijos por distintas razones. Sin embargo, me interesaba escuchar a aquellas que de forma deliberada lo habían decidido y que tomaron conciencia de lo que significaba. Esta escucha detonó amistades en algunos casos.

A los 34 años decidí no tener hijos y a partir de mi experiencia empecé a cuestionar el imaginario en torno a la maternidad.

Alejandra, 2017

Cómo representar a aquellas mujeres que decidieron no tener hijos supuso una pregunta central. En ocasiones es más sencillo representar los distintos procesos de la maternidad. Al principio, mis referentes para este proyecto fueron propuestas visuales en las que se retrataban los procesos de maternidad.

Inicié este proyecto en 2014, conversando con mujeres de Argentina, Brasil, Chile, México, entre otras.

Eventualmente, me di cuenta de que la decisión no se hace en un momento determinado. Era fundamental imaginar los diversos escenarios vinculados con aquellas decisiones. Al momento de conversar con estas mujeres, me encontré con memorias de sus infancias, de dicha, de sitios gratificantes para sus vidas; espacios donde ellas habitan y a los que tuve que trasladarme. Al final, se trataba de una decisión en constante construcción.

Oscar Sánchez: Hace 20 años inicié Recintos (en alusión a un poema de Pellicer), una serie de retratos de parejas gays y lésbicas. La situación social de la ciudad fue cambiando, lo que me llevó a renombrar el proyecto como Familias mexicanas.

Esto se convirtió en un ensayo documental sobre familias no convencionales.

Cuando inicié el proyecto, lo complejo no fue ubicar a estas parejas, sino que quisieran ser retratadxs, considerando que esas imágenes se volverían públicas. Quienes más colaboraron fueron individuos que militaron en el Movimiento de Liberación Homosexual de la década de los años noventa, y que habían participado desde los años ochenta en luchas por la visibilidad.

Jan, profesor/Humberto, comerciante, 1999

Hay un paralelismo con Otras mujeres: mostrar las decisiones políticas que toman las personas de vivir en pareja. En el México de los años noventa, la mayoría de las referencias públicas sobre la diversidad sexual, lo gay, lo lésbico, entre otras, eran en su mayoría referencias estigmatizantes y discriminatorias. Más allá de la Semana Cultural Lésbica Gay que llevó José María Covarrubias en el Museo del Chopo, en los medios de comunicación masiva eran escasos los comentarios críticos. Es en ese contexto que me interesó fotografiar aquellas parejas que quieran visibilizar otras maneras de existencia:

Héctor y Ramiro, artistas plásticos, 2002

“ese amor que no se atreve a decir su nombre”, como diría Oscar Wilde.

De mi parte había un interés por hablar de eso que existía pero que no se abordaba pública ni visualmente.

JR: Estos dos proyectos tienen eso en común. Nosotras sabemos que esta decisión de no tener hijos tiene también un impacto político.

Es importante llevar estas vidas íntimas a lo público.

Inicialmente, no sabía de qué manera nombrarnos. No hay un nombre que defina a estas mujeres que no deseamos tener hijos, llamarnos no-madres implicaría una negación y no tiene nada en contra de las madres. Es una forma de pensar, una decisión que se va construyendo con el tiempo.

Claudia, 2017

Quiero remarcar algo sobre el día de la madre: se construyó en México como un “momento histórico” decretado por el periódico Excélsior —que partía de una perspectiva moralista— en consonancia con la Secretaría de Educación Pública (SEP) —que implementó festivales anuales que celebraban a las madres. Dicha efeméride se postulaba en contra de un movimiento feminista que estaba surgiendo simultáneamente en Yucatán, alrededor de 1912.

Pareciera entonces, que se ha sacralizado y santificado históricamente la figura de la madre abnegada. Ese constructo de maternidad monolítica y pasiva ha conformado un imaginario, mismo que diversas maternidades han querido romper. Pese a ello, se siguen privilegiando imaginarios en torno un cierto tipo de maternidad, ocasionando una sepultura y marginalización a las mujeres que deciden no tener hijos y a la manera en la que se les representa.

Claudia, 2017

Visibilizar a aquellas mujeres es mostrar su resistencia ante una sociedad, una iglesia, y un Estado que coaccionan para normarlas.

También rompe con un silencio, aquel que tiene que ver con la decisión de las mujeres sobre sus propios cuerpos. La decisión de ser madre debe ser libre y consciente.

A partir de sus proyectos, ustedes dislocan ese imaginario en torno a lo que puede implicar lo familiar, y reivindican desde lo fotográfico otras subjetividades. ¿Qué de estas representaciones pueden ser una suerte de resistencia y un ejercicio de memoria ante estas subjetividades invisibilizadas?

OS: Al hablar de lo que no se habla, la imagen reivindica valores históricos. Sabemos ya que el patriarcado posiciona todo ante un canon específico, en donde lo invalidado resulta ser subhumano: desde el cual se categoriza a las mujeres, los homosexuales, los discapacitados, entre otras subjetividades.

Al irrumpir en un ambiente donde no eran visibles, las imágenes apelan a un asunto de resistencia y de igualdad.

JR: Es muy importante el acto fotográfico, pues permite aproximarte a la vida de estas personas. Resulta ser también un proceso de autoexploración, a través del cual se encaran diversas problemáticas. Al acercarme a varias mujeres y sus historias, lo que trato de hacer es dialogar desde nuestras experiencias, y conversar los procesos a través de los cuales vamos construyendo esa decisión, y el cómo vamos generando nuestros lazos familiares.

De la serie Familias mexicanas, 1998

Sería bueno contrastar la temporalidad de ambos proyectos. No sólo entre sí, sino en relación con el pasado y nuestras contemporaneidades. ¿Cuál es la pertinencia de estas imágenes hoy?

JR: Este proyecto permite actualmente dar cuenta de un concepto de familia que está cambiando. Socialmente estamos desmenuzando ese constructo filial bajo el que hemos sido educados; muchos prejuicios aprehendidos van dejándose de lado. Considero que el proyecto es pionero, y que ahora el tema se encuentra cada vez más en el ambiente. Veo que los medios empiezan a enunciar a las “mujeres que decidieron no tener hijos”. Hay también un libro titulado Contra los hijos, escrito por la chilena Lina Meruane. Recién vi una nota periodística al respecto de una escritora en Estados Unidos. Es un tema que se está planteando apenas. Espero que este proyecto ayude a detonar percepciones distintas.

OS: Hay un proceso histórico en el cual se enmarcan tanto tu proyecto como el mío, hoy se empieza a hablar más acerca de ambos temas. El asunto de los derechos humanos, la diversidad sexual y el matrimonio igualitario, se vienen hablando en distintos círculos sociales desde hace una o dos décadas. A partir de mi acercamiento a esos ambientes decidí abordar el tema en ese momento. Creo que empezar a hablar de las mujeres que han decidido no tener hijos, contrario a lo que indica el patriarcado, es algo que apenas se comienza a hablar. Dar cuenta de ello es también un hecho histórico.

Shantal o Sony, adivinadora/Jasón, Claudia o Angélica, diseñador, 1999

En términos temporales, sí hay una diferencia en cuanto al inicio de cada uno de estos proyectos. El contexto que hay detrás de ellos, conlleva procesos sociales desde los cuales se están enunciando muchas otras subjetividades. Cuando realicé esta serie, las parejas ya vivían públicamente en familia, pero en una situación discriminatoria e insultante. No todos son sólo hombres y mujeres, no todas las heterosexualidades son iguales, ni las homosexualidades, ni las lesbiandades. En este proceso histórico, se enmarca la posibilidad de darle visibilidad a lo que a uno le interesa, en este caso a través del medio fotográfico.

Edgar, actor y director de teatro/Alejandro, abogado, 1999

JR: Hay distintas estructuras que nos condicionan. Se cree que una mujer que no tiene hijos es amargada, es hedonista, es incompleta o rota, o que no le gustan los niños. Se trata de una postura ante la vida pública y privada que se asume, y que tampoco es única. Entrevisté a distintas mujeres de diversos estratos socioeconómicos y sexuales, no sólo mujeres que viven con hombres, sino también lesbianas que están viviendo en pareja o mujeres solteras, mujeres que son artistas, académicas, pero también empleadas domésticas. Al accionar distintas capas de la sociedad, se develan también las múltiples posibilidades que abordan.

Hay que abrir debates, romper con estereotipos

No todos tenemos que ser iguales. Es interesante pensar el impacto que tienen este tipo de proyectos y cómo la gente puede identificarse con ellos y afectar nuestras existencias, un proyecto que aún continúa y que me gustaría finalizarlo con una publicación.

Judith Romero (Veracruz, 1976) vive y trabaja en Oaxaca, México, desde 1994. Fotógrafa y diseñadora editorial. Su trabajo fotográfico explora, desde una perspectiva feminista, aspectos vinculados al cuerpo, las identidades y las decisiones (políticas) que asumen las mujeres frente a los mandatos sociales. Desde 2015, es cofundadora y directora de la galería de fotografía Resplandor.

Óscar Sánchez Gómez (Ciudad de México, 1969) ha expuesto su trabajo en Japón, Estados Unidos, España, Tailandia, Uganda, Uruguay, Rusia, Sudáfrica y en distintos museos y galerías en México. Ha sido becario del FONCA y FOCAEM, inaugurando su carrera fotográfica con la selección de su obra en el XVII Encuentro Nacional de Arte Joven.