Arresto domiciliario

Conversación entre Eduardo Padilla y Xitlalitl Rodríguez

Imágenes: Luis Mercado

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Abrimos Fluido #2 con una conversación entre Eduardo Padilla y Xitlalitl Rodríguez, dos poetas que a pesar de haber nacido con ciertos años de distancia, se alejan del clamor versiridículo de los mares y las olas rompiendo contra las rocas, para hablar de su relación con el nuevo orden pandémico mientras ofrecen algunas recomendaciones.

Xitlalitl Rodríguez, Sisi, (XR): Es curioso que el encierro forzado haya cambiado tanto la dinámica de quienes llevamos años en esa forma de desempleo llamada freelance, sin ningún tipo de seguro social o prima vacacional. Ya no digamos aguinaldo. Aunque antes de la crisis del Covid-19 –que ahora ha relegado a millones a jornadas laborales sin descanso desde sus casas– ya pasaba días enteros sin salir de casa, el distanciamiento físico que ahora nos es impuesto a fin de no contraer el virus, ha hecho que redimensionemos los alcances de nuestro cuerpo e internalicemos el terror hacia nosotros mismos.

División (tunel2010_pch.MOV), 2019

Para mí salir al sol y ponerme a trabajar con comida fue una revolución. Antes parecía yonqui empanizado; ponerme a rebanar pollos y revolver lechuga con los dedos me ha devuelto el color a la cara.

Eduardo Padilla (EP): A mí me ha pasado un poco al revés. Llevaba unos diez años trabajando en casa, maquilando traducciones. Tedio brutal, ya sabes. En enero, cuando el Covid-19 comenzaba a juntar cráneos en Asia, abrí un changarrito de comida con una amiga. Podrá sonar nimio, pero para mí salir al sol y ponerme a trabajar con comida fue una revolución. Antes parecía yonqui empanizado; ponerme a rebanar pollos y revolver lechuga con los dedos me ha devuelto el color a la cara. Luego: ¡bam!, llega la peste. Te digo, somos un changarrito, así que nos dejan seguir vendiendo, pa’ llevar. Entonces, antes, todo el mundo afuera y yo emparedado con los mamotretos. Hoy, todo el mundo adentro, y yo afuera en la calle, que es un buque fantasma. Salgo todos los días con la máscara puesta y vaya, es como estar en un cuento de Ballard. O sea que sigo igual de solo que antes, nomás que ahora la calle es mía.

Como sea, entiendo bien eso del malviaje con la dimensión del cuerpo y lo de internalizar el terror. Son mi mero mole esas cosas.

XR: Con eso que anotas pienso en el texto de Ian Alan Paul, donde predice un panorama terrorífico: dice que después de esta crisis habrá solamente dos tipos de sujeto, el “domesticado/conectado”, que ya jamás saldrá de su casa y por medio de la hiperconectividad seguirá produciendo para los grandes capitales, seguirá siendo mercancía, sólo que ahora además tendrá que pagar su propio almacenaje. Por otro lado, estará el sujeto “móvil/desechable”, las personas que –como tú y aquellos que siguen saliendo a la calle y abarrotando las estaciones de metro porque no tienen otra alternativa– tendrán que moverse para proveer servicios indispensables para la supervivencia y que estarán siempre expuestos, en la primera línea del contagio, de nuevo, sin prestaciones laborales ni seguro médico. Espero que se equivoque.

Lo que mencionas del malviaje en cuanto al cuerpo, es verdad. ¿Viste Insidious? He estado pensando mucho en esa premisa: “No es su casa la que está embrujada, es su hijo”. Así lo siento ahora con el cuerpo: es como si la única interfaz con la que podemos ganarnos la vida sea también la única susceptible del contagio.

Manifestación 1, 2019

Así lo siento ahora con el cuerpo: es como si la única interfaz con la que podemos ganarnos la vida sea también la única susceptible del contagio.

Siento mucho que les haya tocado esto cuando apenas acababan de arrancar con changarro de comida. Espero que al menos sí les estén cayendo pedidos. Entiendo que sigues traduciendo en tu casa. ¿De qué manera el encierro entonces cambió tu relación con el ocio o el esparcimiento, con los tiempos para ti?

México más bien lo veo como un montón de caos guardado debajo de una carpa… y la carpa va agarrada al suelo con palillos, piolines.

EP: Lo de Alan Paul es muy parecido a algo que escribió Ivan Brunetti hace años en uno de sus cómics más deprimentes. Claro que cuando lo escribió podía pasar por exageración morbosa, y uno podía pensar que el extremo cinismo de Brunetti tenía mejor uso en bromas negrísimas que en pronósticos. Pero ya ves, aquí estamos. Supongo que algunas partes de Europa y Asia van volando hacia el totalitarismo electrónico. EE.UU., no sé… ¿Demasiadas pistolas per cápita? México más bien lo veo como un montón de caos guardado debajo de una carpa… y la carpa va agarrada al suelo con palillos, piolines.

¡No he visto Insidious! La tengo en la lista. Pero esa frase es muy similar a una que aparece en un gran cuento de Thomas Ligotti: “El ático no está embrujando tu cabeza –es tu cabeza la que embruja al ático. Hay cabezas más embrujadas que otras, ya sea con fantasmas, dioses, o cosas venidas del espacio exterior. No son reales. No obstante, son sugestivas de fuerzas reales, fuerzas que animan, fuerzas creadoras, que tu cabeza concibe en forma de espantos, o quién sabe qué”. El cuento se llama Pureza y, al igual que aquel cómic de Brunetti, es una mezcla potente de horror existencial y genio humorístico.

Oh, sí, aún nos caen pedidos. Seguimos vivos, gracias por preguntar.

Lo de las traducciones lo tengo en la nevera, de momento. Lo del encierro, sé que voy a sonar muy aburrido, pero no ha cambiado gran cosa mi dinámica. Como decía, creo que salgo más a la calle hoy que antes. Ya sé, no es buena idea salir. ¿Pagará Lalo Padilla el precio? Suscríbase ahora.

Y a ti, Sisi, ¿cómo te trata el arresto domiciliario?

Autorretrato de mi estado anímico tras 48 horas sin dormir, 2019.

XR: Mi dinámica tampoco ha cambiado radicalmente. Ya llevaba en el encierro desde diciembre, cuando enfermó Mikito. Luego, el inicio de año, bueno, estaba enfrascada en esa comedia de terror titulada tesis, ya no tenía clases de todas formas, así que aquí he estado desde entonces. Creo que lo que más me hace sentir el encierro es que todos estamos vigilándonos unos a otros. Eso. Las estructuras han logrado convertirnos en policías. Hay que vigilar quién sale, quién no anhela salir al balcón a cantar idioteces como en Europa, quién no falla ni un día a las normas del bien común. Como dices, Europa va hacia el totalitarismo, algo que ya se veía venir con las leyes migratorias racistas desde hace años. Pero ahora, el racismo y la xenofobia escupidas desde las bocas de los mandatarios son bien vistas. Por el otro lado está Asia con la hipervigilancia y sus puntos ganados al hacer remitir el contagio. EE.UU. es una fosa séptica.

Me dice Atah que por ahí leyó que ahora que está prohibido entrar acompañado al supermercado, la gente se está quedando de ver ahí. Bien The Handmaid's Tale el cotorreo. Por fortuna, siempre tendremos el mercado.

Ahora, sobre el ocio. ¿Seguirá existiendo? Creo que es difícil abordar el tema sin tocar el consumo. Para trabajar, leer, escuchar música o ver películas consumo datos e Internet y electricidad, etcétera.

Bueno, ayer bajé a barrer la banqueta del edificio porque se habían juntado toneladas de basura y porque las cucarachas no me juzgan si asomo poquito el pico a la calle. Ah, y claro, también para ponerme mi estrellita de buena ciudadana y de superioridad moral, y desde ahí despreciar más a mi casero, esa rata. ¿Eso contará como ocio? Sepa.

Trojan.JS.YouAreAnIdiot, 2019.

EP: Parece que nuestros cuentos de cuarentena serán distintos. El tuyo me recuerda al inicio de Rascacielos (recomiendo leerlo ahora; si hay un autor paranoico imperdible para vivir el colapso es J.G. Ballard). Pero a mí me tocó vivir en un barrio de pocos habitantes, acá en Guanajuato. Y mis vecinos que armaban fiesta los fines de semana se han puesto sepulcrales. Así que no escucho a nadie, no veo a nadie. Es de lo más tétrico. Fantaseo que soy el único que queda vivo en todo el callejón, y siento que estoy al inicio de un weird tale clásico, como La casa en el confín del mundo o The Haunter of the Dark. Ah, bendita mente boba que se mantiene cuerda saltando la cuerda del ocio. Abrazo, Sisi, y saludos al Atah.

Autorretrato, 2019

Xitlalitl Rodríguez Mendoza (Guadalajara, Jalisco, 1982). Poeta. En 2015 ganó el Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano por el libro Jaws (2016).

@pollitaconpapos

Eduardo Padilla (Vancouver, Canadá, 1973). Autor de los libros de poesía Zimbabwe (2006), Minoica (2008), Mausoleo y áreas colindantes (2012) y Un gran accidente (2017).

@edweirdo_padilla

Luis Mercado (Ciudad de México, 1983). Su obra reflexiona en torno al paisaje y las maneras en que nos relacionamos simbólicamente con él. Hace uso de medios audiovisuales y electrónicos para indagar sobre la cualidad matérica del paisaje y su dimensión metafísica.

@luis.mercado