Regios marginales

Aristeo Jiménez

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La narrativa visual de la ciudad de Monterrey se despliega a través de un dispositivo dominado por el desarrollismo económico. A contrapelo, el trabajo fotográfico de Aristeo Jiménez representa a las clases marginadas alejadas del discurso canónico y del cliché de lo norteño.

He vivido el mundo de la noche, las cantinas y los prostíbulos desde los trece años de edad, quizá por eso regreso a fotografiar lo mismo. La zona de tolerancia de la ciudad llamada La Coyotera la recorría todos los días caminando por sus calles lodosas, supurientas y de agua letal, donde juegan los hijos de las prostitutas. Era un niño bolero. A los quince años me violó Lupe Chones, la puta más gorda del callejón de los perros muertos. Me tumbó en el catre “rechinoso” y se montó arriba, la mujer jadeaba moviendo sus nalgas gelatinosas sobre mi pene ahogado por cien kilos. Recuerdo que ella lanzó un alarido de placer y yo quedé adolorido tendido sobre la colcha de pedazos de tela de varios colores. A esa misma edad me fui de ayudante de una señora que proyectaba películas en los barrios pobres del norte de Monterrey. Yo era el cácaro y ella explicaba de lo que trataba el filme. Luego me regalaron una cámara fotográfica: la Canon T, que pesaba más de un kilo. Comencé copiando algunas escenas que veía en las películas de Luis Buñuel y El Indio Fernández.

He vivido el mundo de la noche, las cantinas y los prostíbulos desde los trece años de edad, quizá por eso regreso a fotografiar lo mismo

Me regalaron una cámara fotográfica: la Canon T, que pesaba más de un kilo. Comencé copiando algunas escenas que veía en las películas de Luis Buñuel y El Indio Fernández.

Con el tiempo he forjado un estilo de hacer imágenes. Trabajé como fotoperiodista durante diez años, pero la fotografía forzada, oportunista, de fotografiar pobres, indígenas no me gusta, pero como toda mi vida he vivido rodeado de pobreza echo mano del lenguaje del cine, de mis maestros Manuel Álvarez Bravo, Mariana Yampolsky y Graciela Iturbide. Mis fotos las construyo despacio, con paciencia, buscando la luz cinematográfica, pose y vestimenta. A veces los visto con ropa que compro de segunda.

Mis imágenes las sueño, las escribo, luego sólo es hacer clic.

Mis imágenes las sueño, las escribo, luego sólo es hacer clic. He creado un estilo fotográfico desde Monterrey, que es una ciudad de contrastes fuertes; clasismo, racismo y bajo nivel cultural en la población, lo cual nada tiene que ver con un título universitario. Creo que la memoria que hago de la ciudad, será mi inmortalidad, porque los regios olvidan, pero cuando vean mis imágenes ligarán mi nombre.

Aristeo Jiménez (San Luis Potosí, 1960). Como fotorreportero ha trabajado para los diarios El Porvenir y Norte de Monterrey. Su obra ha participado en numerosas exposiciones colectivas e individuales en Monterrey, Ciudad de México, San Antonio, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Madrid, París y Roma. Ha colaborado con sus fotografías en las revistas Cuartoscuro y Luna Córnea.
@aristeojimenez.mty