Emojis




Sexualidad

Uno de los temas de investigación del escritor Naief Yehya es la convergencia entre la cultura visual, el deseo y la tecnología. En su libro Pornografía. Obsesión sexual y tecnología explora los orígenes de ciertas imágenes amnésicas que mantienen a los usuarios de nuestra era como cautivos de un mundo de fantasía, donde es permisible el abuso, la devoción y la degradación. Esta geografía que podemos recorrer de forma infinita, sin duda ha sido amante fiel de la historia de la sexualidad.

En el terreno de la fotografía, Yasumasa Morimura nos ofrece imágenes ambivalentes donde su propio cuerpo ha sido travestido de escenas icónicas vinculadas a un imaginario visual occidental. Al maquillar su piel de forma física y digital, el artista resalta la forma en que esta membrana, considerada como natural, ha sido culturalmente disfrazada de signos y roles. En ocasiones también hemos visto una diversidad de este tipo de encuentros: aquellas imágenes ligadas al sadomasoquismo y la comunidad leather que protagonizan la obra de Robert Mapplethorpe, o las escenificaciones identitarias donde Claude Cahun personifica una pulsión por el deseo hacia lo andrógino y ambiguo.

Podemos entonces, representar con la forma de un ADN artificial, la relación que mantiene la noción de sexualidad con la de género, preferencia sexual, raza, clase social y los delirios propios de un individuo y su colectividad. Al fin, quien nos mira en la imagen de Marcel Duchamp tomada por Man Ray, juega con el sentido de su nombre y apariencia. “Eros, así es la vida”, afirma Rrose Sélavy.






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